lunes, 27 de febrero de 2012

A la entrada del café




Algo que dijeron al lado mío
dirigió mi atención a la entrada del café.
Y vi el hermoso cuerpo que parecía
como si el Amor lo hubiese forjado con su más consumada
experiencia -
plasmando sus armoniosas formas con alegría,
elevando esculturalmente la estatura;
plasmando con emoción el rostro
y dejando a través del tacto de sus manos
un sentimiento en la frente, en los ojos, y en los labios.


lunes, 20 de febrero de 2012

Canción de la mujer



1. De noche junto al río en el oscuro corazón de los arbustos
a veces vuelvo a ver su rostro, el de la mujer que amé: mi
mujer, que murió.

2. Hace ya muchos años, y a ratos ya no sé nada de ella, la
que antes lo fue todo, pero todo se marchita.

3. Y ella era en mí como un pequeño enebro en las estepas de
Mongolia, cóncavas, con el cielo amarillo pálido y de gran tristeza.

4. Vivíamos en una cabaña negra junto al río, Los mosquitos
solían perforar su blanco cuerpo, y yo leía el periódico
siete veces o decía: tu pelo tiene un color sucio. O: no tienes corazón.

5. Pero un día, cuando estaba yo lavando mi camisa en la
cabaña, ella se acercó a la puerta y me miró y quería salir.

6. Y quien le había pegado hasta cansarse, dijo: ángel mío.

7. Y quien le había dicho te quiero la condujo fuera y
riendo miró al aire y alabó el buen tiempo y le dio la mano.

8. Como ya estaban afuera, al aire libre, y la cabaña estaba
desierta, cerró la puerta y se sentó tras el periódico.

9. Desde entonces no la he vuelto a ver, y de ella sólo quedó
el gritito que dio cuando por la mañana volvió a la puerta que
ya estaba cerrada.

10. Ahora la cabaña se ha podrido y mi pecho está relleno de
papel de periódico y por las noches tumbado junto al río en
el oscuro corazón de los arbustos me acuerdo de ella.

11. El viento lleva olor a hierba en el pelo y el agua grita sin
fin pidiendo calma a Dios, y en mi lengua tengo un sabor amargo.

domingo, 12 de febrero de 2012

amaranta



...calzó de viento...
G
óngora

Rubios, pulidos senos de Amaranta,
por una lengua de lebrel limados.
Pórticos de limones, desviados
por el canal que asciende a tu garganta.

Rojo, un puente de rizos se adelanta
e incendia tus marfiles ondulados.
Muerde, heridor, tus dientes desangrados,
y corvo, en vilo, al viento te levanta.

La soledad, dormida en la espesura,
calza su pie de céfiro y desciende
del olmo alto al mar de la llanura.

Su cuerpo en sombra, oscuro, se le enciende,
y gladiadora, como un ascua impura,
entre Amaranta y su amador se tiende.

domingo, 5 de febrero de 2012

oh soledad





¡Oh, Soledad! Si contigo debo vivir,
Que no sea en el desordenado sufrir
De turbias y sombrías moradas,
Subamos juntos la escalera empinada;
Observatorio de la naturaleza,
Contemplando del valle su delicadeza,
Sus floridas laderas,
Su río cristalino corriendo;
Permitid que vigile, soñoliento,
Bajo el tejado de verdes ramas,
Donde los ciervos pasan como ráfajas,
Agitando a las abejas en sus campanas.
Pero, aunque con placer imagino
Estas dulces escenas contigo,
El suave conversar de una mente,
Cuyas palabras son imágenes inocentes,
Es el placer de mi alma; y sin duda debe ser
El mayor gozo de la humanidad,
Soñar que tu raza pueda sufrir
Por dos espíritus que juntos deciden huir.

miércoles, 3 de agosto de 2011

the holy mountain



24

Siéntense.

Les prometí el gran secreto

y no los decepcionaré.

¿Este es el final de nuestra aventura?

Nada tiene un fin.

Hemos venido en busca del secreto de la

inmortalidad, para convertirnos en Dioses.

Y aquí estamos: mortales,

más humanos que nunca.

Si no hemos encontrado la inmortalidad,

al menos hemos encontrado la realidad.

Habíamos comenzado en una fábula

y hemos encontrado la vida, pero...

¿Es esta vida la realidad?

No.

Es una película.

¡Atrás Cámara!

Somos imágenes,

sueños, fotografías.

¡No debemos estar aquí!

¡Prisioneros!

¡Debemos romper la ilusión!

¡Esto es magia!

Adiós a la Montaña Sagrada.

La vida real nos espera.

the holy mountain





23

Únete con esta buena mujer

que ha venido aquí

sólo porque te ama.

Olvida las cimas.

Alcanza la eternidad

a través del amor.

Regresa a tu país.

Te dejo mi torre

y mis habitaciones de alquimista.

Enseña a tu familia y a tu pueblo,

cambia el mundo.

the holy mountain


22

Hemos ganado

la parte difícil de la montaña.

Ahora el camino será como un jardín.

Sin embargo a esta altura

nuestra mente se descompondrá.

Y sufriremos la visión de la muerte.

¡Mientes!

Si tú no crees, espera aquí.

A mi regreso

te enseñaré el camino difícil.

Meditad aquí durante tres horas

antes de atacarles.

¿Y tú?

No necesitan ahora de un maestro.

Pueden vencer por vosotros mismos.

Adiós.

Éste es el camino.

Debemos llegar a la cima.

Entonces dominaremos nuestro cuerpo.

Si sabes ahora lo que debes hacer,

no necesitas a nadie.

Eres un maestro.

Córtame la cabeza.

Ahora puedes empezar a aprender.