jueves, 17 de noviembre de 2016

Soneto de amor XXXII




Si a mis días colmados sobrevives,
y cuando esté en el polvo de la Muene
una vez más relees por ventura
los inhábiles versos de tu amigo,


con lo mejor de tu época compáralos,
y aunque todas las plumas los excedan,
guárdalos por mi amor, no por mis rimas,
superadas por hombres más felices.


Que tu amor reflexione: «Si su Musa
crecido hubiera en esta edad creciente,
frutos más caros a su edad le diera,


dignos de incorporarse a tal cortejo:
pero ha muerto; en poetas más notables
estilo buscaré y en él amor».




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