lunes, 17 de octubre de 2016

Soneto de amor XXXI




Los corazones que supuse muertos
pues me faltaban, a tu pecho ocupan;
en él reinan amor y sus virtudes
y los amigos que creí enterrados.


¡Cuánta lágrima pía de mis ojos
robó el amor leal por esos muertos
que no son más que seres que han cambiado
de lugar y que yacen en ti ocultos!

Tú eres la tumba donde vive amor;
de mis amores los trofeos te ornan;
cada uno te dio mi parte suya

y ahora es tuyo el bien que fue de muchos.
Veo en ti las imágenes que amé:
soy tuyo entero pues las tienes todas.




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