miércoles, 17 de agosto de 2016

Soneto de amor XXIX




Cuando hombres y Fortuna me abandonan,
lloro en la soledad de mi destierro,
y al cielo sordo con mis quejas canso
y maldigo al mirar mi desventura,

soñando ser más rico de esperanza,
bello como éste, como aquél rodeado,
deseando el arze de uno, el poder de otro,
insatisfecho con lo que me queda;

a pesar de que casi me desprecio,
pienso en ti y soy feliz y mi alma entonces,
como al amanecer la alondra, se alza

de la tierra sombría y canta al cielo:
pues recordar tu amor es cal fortuna
que no cambio mi estado con los reyes.





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