miércoles, 18 de mayo de 2016

Soneto de amor XXXVIII




¿Cómo puede buscar temas mi Musa
mientras cú aliencas, que a mi verso infundes
tu dulce inspiración, harto preciosa
para exponerla en un papel grosero?


Agradécete a ti, si algo de mi obra
digno de leerse encuentra tu mirada:
¿quién tan mudo será que no te escriba
cuando tu luz aclara lo que invenca?


Sé la décima Musa y sé diez veces
mejor que las antiguas invocadas,
y otorga a quien te invoque eternos versos


que sobrevivan a lejanos siglos.
Si al futuro censor mi Musa encanta,
mía será la pena y tuyo el lauro.




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