lunes, 18 de abril de 2016

De Más allá del bien y del mal






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¡Qué malignos pueden ser los filósofos! Yo no conozco nada más venenoso que el chiste que Epicuro se permitió contra Platón y los platónicos: los llamo dionysiokolakes. Esta palabra según su sentido literal, y en primer término significa “aduladores de Dionisio”, es decir agentes del tirano y gentes serviles; pero además, quiere decir “todos ellos son comediantes, en ellos no hay nada autentico” (pues dionysokolax era una designación popular del comediante) Y en esto último consiste propiamente la malicia que Epicuro lanzó contra Platón; a él le molestaban  los modales grandiosos, el ponerse uno a sí mismo en escena, cosa de que tanto entendían Platón y todos sus discípulos, - ¡y de la que no entendía Epicuro!, él, el viejo maestro de escuela de Samos que permaneció escondido en su jardincillo de Atenas y escribió trescientos libros, ¿quién sabe?, ¿acaso por rabia y por ambición contra Platón? - Fueron necesarios cien años para que Grecia se diese cuenta de quién había sido aquel dios del jardín, Epicuro. -¿Se dio cuenta?




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