miércoles, 17 de febrero de 2016

Soneto de amor XXI




No me sucede lo que a aquel poeta
que versifica a una beldad pintada,
y al cielo mismo empleá como adorno,
midiendo cuánto es bello con su bella;

y en henchidas imágenes la acopla
al sol, la luna y a las gemas ricas
y a las flores de abril y a las rarezas
que el aire envuelve en este globo vasto.

Sincero amante, la verdad escribo.
Mi amor es tan gentil, podéis creerme,
como cualquier hijo de madre, y brilla

menos que las candelas celestiales.
Dejad que digan más los habladores;
yo no quiero ensalzar lo que no vendo.




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