lunes, 8 de febrero de 2016

15




¿No sentirá cuando-huyas
la rama que te sostiene
un vacío de añoranza?

Cómo te diría que tu canto
me llena las manos de agua-luz,
y que soy tan puro como la voz de un niño
y tan grave y ligero como la tarde.

Si yo te tuviera, pájaro,
tendría el secreto de las cosas,
porque todo ahora es tu canto
y tu presencia,
frágil,
sobre la rama.




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