jueves, 11 de noviembre de 2010

pectoral segundo





(En otro tiempo acaso,

acaso en otra zona,

o aquí esta noche

pero abajo o adentro

o en una sola —la que sueña

boca abajo en la alfombra

mientras la miran y se ríen

porque los dedos de sus pies

exploran lentamente el rojo, el verde)

¿Pero es un sueño, esto?

Un pectoral de esmalte azul profundo

entre los senos de la virgen

que desnudan al pie de los peldaños

sólo dejándole el temblor del pelo

y la joya que en la respiración intenta

el vuelo inmóvil del espanto.

Torpe comedia de novela erótica,

el altar, la oficiante de caderas estrechas,

las esclavas vestidas de leopardo

izando a la doncella que suplica,


el minucioso empalamiento,

la lenta retirada del falo de amatista

que vierte sobre el mármol una estrella

de instantáneos tentáculos—

—Mirála, goza durmiendo, le hizo

mil el White Horse, no debería.

—¿Vos creés que su marido?

—Por favor, si se duerme para escaparse, el pobre

nunca la vio tan bella y entregada.

(—Tapála un poco,

no la dejes tan desnuda soñando.

—Mojigata.

—Besémosla, le duele estar tan sola

vaya a saber en qué aventura.

Se le acercan goteando, murmurando, mirándose

rozándose

resbalan líquidas traviesas tapándose la boca

dejan sillones huecos vasos cigarrillos

se le acercan los rayos de la estrella se cierran

y la durmiente gime

(Un pectoral de esmalte azul profundo

(Sólo dejándole el temblor del pelo

Izando a la doncella que suplica


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