miércoles, 24 de febrero de 2010

fragmentos de un mundo feliz









"- La población optima esta sobre un modelo de Iceberg: ocho de nueve partes debajo de la línea de flotación, y una de nueve partes por encima.
- Y ellos son felices, debajo de la línea de flotación? En detrimento de este horrible trabajo ?
- Ellos no lo encuentran como tal, ellos. Al contrario, les gusta. Es ligero, y es de una simplicidad infantil.
Sin esfuerzo excesivo ni de espíritu ni muscular. Siete horas y media de un trabajo ligero, nada cansador, y enseguida la ración de soma, deportes, copulación sin restricción, y el Cine Sentido.
Que más podrían ellos pedir ?"

"- Shakespeare esta prohibido porque es antiguo. Aquí, no empleamos viejas cosas.
- Mismo si ellas son lindas ?
- Sobre todo si son bellas. La belleza atrae, y no queremos que seamos atraídos por las cosas antiguas. Queremos que se amen las nuevas.
- Pero las nuevas son casi estupidas, tan horrorosas! Sus espectáculos, donde solo hay helicópteros volando de todos los lados, y donde se resiente las personas que se abrazan! Ovejas y simios!
- Animales bien gentiles, no malos en todos caso..."

"- Solo se puede pedir a un Epsilon de hacer sacrificios de Epsilon, por la buena razón que para él, no son sacrificios: es la línea de la menor resistencia.
Su condicionamiento ha establecido rieles sobre los cuales tiene que avanzar. No puede impedirse a sí mismo; esta fatalmente predestinado."



"- El mundo es estable actualmente. Las personas son felices; ellos obtienen lo que ellas quieren, y ellas no quieren jamás lo que no pueden obtener. (...) Ellas están condicionadas de tal manera que, prácticamente, ellas solo pueden portarse como se debe. Y si por casualidad algo no van bien, tenemos el soma.

Tenemos que escoger entre la felicidad y lo que llamábamos antes el gran arte. Hemos sacrificado el gran arte. En su lugar tenemos el Cine Sentido y el órgano de perfumes..

- Pero no tienen ningún sentido !

- Ellos representan para el espectador un montón de sensaciones agradables. (...) Esto exige la habilidad más grande. Fabricamos coches con el mínimo de acero, y obras de arte con casi nada, solo con puras sensaciones."


"- No es solo el arte que es incompatible con la estabilidad. Hay también la ciencia. La verdad es una amenaza, y la ciencia es un peligro publico. Estamos obligados de tenerla cuidadosamente encadenada y amordazada. (...) Ella nos ha dado el equilibrio el más estable de la historia. Pero no podemos permitir a la ciencia deshacer lo que ella ha acometido. He aquí por que limitamos con tantos cuidados el campo de sus investigaciones. Le permitimos de ocuparse solo de los problemas los más inmediatos del momento. Todas las demás investigaciones son cuidadosamente desmotivadas."

Cheng-tao Ke. El Camino Del Zen








Cheng-tao Ke. El Camino Del Zen


Como el cielo vacío, carece de límites,

pero está en su lugar, siempre profundo y claro.

Cuando tratas de conocerlo, no puedes verlo.

No puedes agarrarlo,

pero no puedes perderlo.

Al no poderlo tomar, lo tomas.

Cuando callas, habla;

cuando hablas, calla.

El gran portón esta abierto de par en par para dar limosnas,

y ninguna multitud bloquea el camino.



(Tozan, undécimo patriarca Zen (807-869). La Práctica Del Zen, deTaisen Deshimaru)






No busquéis el camino en los otros,

en un lugar lejano;

el camino está bajo nuestros pies.

Ahora viajo solo…

Pero puede encontrarlo en todas partes;

ciertamente, él es ahora yo,

pero ahora yo no soy él.

Así también, cuando encuentro lo que encuentro,

Puedo obtener la verdadera libertad.



Pandora equivocada




La sorpresa :

mirada ronca

en sitio artero

para dejar

el sueño llegue


El sueño :

celo de la noche

puerta encerrada

cueva de mujer


Lealtad entre rastreadores







Llamados

cumplimos

siempre la misma noche

de luna

montaña y cal

sangramos

en plena lluvia

al alejarnos

acunados por el péndulo que somos

sacamos del medio

lo que no es del medio

hasta vaciarlo

arrastramos la mirada

contra el nacimiento

y nos tiramos

a descansar

por ahí

más atrás

Pitágoras escribe un poema






La libertad se vuelve

necesaria

cuando el deseo se agita

incapaz

decirmoral

simula

decircontraste

recorte de un mundo en emergencia

contra otro

de pobreza tan mayor como escondida

tierra limitada

líneas y más líneas

la voz nombra lo que falta

no hay palabra para la abundancia

en este reino de geometrías

el teorema nace de querer demostrar

Rebelión de aprendices







Atrás es

hacia donde el ojo

rara vez

inclina la palabra

tomarla se ha vuelto un ir hacia adelante

Nosotros queremos

otro atrás

no

el pasado o el adentro

Nuestro atrás fisura

congela

transparenta dagas

el reloj





Los chinos ven la hora en los ojos de los gatos. Cierto día, un misionero que se paseaba por un arrabal de Nankin advirtió que se le había olvidado el reloj, y le preguntó a un chiquillo qué hora era.

El chicuelo del Celeste Imperio vaciló al pronto; luego, volviendo sobre sí, contestó: «Voy a decírselo.» Pocos instantes después presentose de nuevo, trayendo un gatazo, y mirándole, como suele decirse, a lo blanco de los ojos, afirmó, sin titubear: «Todavía no son las doce en punto.» Y así era en verdad.

Yo, si me inclino hacia la hermosa felina, la bien nombrada, que es a un tiempo mismo honor de su sexo, orgullo de mi corazón y perfume de mi espíritu, ya sea de noche, ya de día, en luz o en sombra opaca, en el fondo de sus ojos adorables veo siempre con claridad la hora, siempre la misma, una hora vasta, solemne, grande como el espacio, sin división de minutos ni segundos, una hora inmóvil que no está marcada en los relojes, y es, sin embargo, leve como un suspiro, rápida como una ojeada.

Si algún importuno viniera a molestarme mientras la mirada mía reposa en tan deliciosa esfera; si algún genio malo e intolerante, si algún Demonio del contratiempo viniese a decirme: «¿Qué miras con tal cuidado? ¿Qué buscas en los ojos de esa criatura? ¿Ves en ellos la hora, mortal pródigo y holgazán?» Yo, sin vacilar, contestaría: «Sí; veo en ellos la hora. ¡Es la Eternidad!»

¿Verdad, señora, que éste es un madrigal ciertamente meritorio y tan enfático como vos misma? Por de contado, tanto placer tuve en bordar esta galantería presuntuosa, que nada, en cambio, he de pediros.



A la una de la mañana





A la una de la mañana

¡Solo por fin! Ya no se oye más que el rodar de algunos coches rezagados y derrengados. Por unas horas hemos de poseer el silencio, si no el reposo. ¡Por fin desapareció la tiranía del rostro humano, y ya sólo por mí sufriré!

¡Por fin! Ya se me consiente descansar en un baño de tinieblas. Lo primero, doble vuelta al cerrojo. Me parece que esta vuelta de llave ha de aumentar mi soledad y fortalecer las barricadas que me separan actualmente del mundo.

¡Vida horrible! ¡Ciudad horrible! Recapitulemos el día: ver a varios hombres de letras, uno de los cuales me preguntó si se puede ir a Rusia por vía de tierra -sin duda tomaba por isla a Rusia-; disputar generosamente con el director de una revista, que, a cada objeción, contestaba: «Este es el partido de los hombres honrados»; lo cual implica que los demás periódicos están redactados por bribones; saludar a unas veinte personas, quince de ellas desconocidas; repartir apretones de manos, en igual proporción, sin haber tomado la precaución de comprar unos guantes; subir, para matar el tiempo, durante un chaparrón, a casa de cierta corsetera, que me rogó que le dibujara un traje de Venustre; hacer la rosca al director de un teatro, para que, al despedirme, me diga: «Quizá lo acierte dirigiéndose a Z...; es, de todos mis autores, el más pesado, el más tonto y el más célebre; con él podría usted conseguir algo. Háblele, y allá veremos»; alabarme -¿por qué?- de varias acciones feas que jamás cometí y negar cobardemente algunas otras fechorías que llevó a cabo con gozo, delito de fanfarronería, crimen de respetos humanos; negar a un amigo cierto favor fácil y dar una recomendación por escrito a un tunante cabal. ¡Uf! ¿Se acabó?

Descontento de todos, descontento de mí, quisiera rescatarme y cobrar un poco de orgullo en el silencio y en la soledad de la noche. Almas de los que amé, almas de los que canté, fortalecedme, sostenedme, alejad de mí la mentira y los vahos corruptores del mundo; y vos, Señor, Dios mío, concededme la gracia de producir algunos versos buenos, que a mí mismo me prueben que no soy el último de los hombres, que no soy inferior a los que desprecio.

El loco y la Venus





El loco y la Venus

¡Qué admirable día! El vasto parque desmaya ante la mirada abrasadora del Sol, como la juventud bajo el dominio del Amor.

El éxtasis universal de las cosas no se expresa por ruido ninguno; las mismas aguas están como dormidas. Harto diferente de las fiestas humanas, ésta es una orgía silenciosa.

Diríase que una luz siempre en aumento da a las cosas un centelleo cada vez mayor; que las flores excitadas arden en deseos de rivalizar con el azul del cielo por la energía de sus colores, y que el calor, haciendo visibles los perfumes, los levanta hacia el astro como humaredas.



Pero entre el goce universal he visto un ser afligido.

A los pies de una Venus colosal, uno de esos locos artificiales, uno de esos bufones voluntarios que se encargan de hacer reír a los reyes cuando el remordimiento o el hastío los obsesiona, emperejilado con un traje brillante y ridículo, con tocado de cuernos y cascabeles, acurrucado junto al pedestal, levanta los ojos arrasados en lágrimas hacia la inmortal diosa.

Y dicen sus ojos: Soy el último, el más solitario de los seres humanos, privado de amor y de amistad; soy inferior en mucho al animal más imperfecto. Hecho estoy, sin embargo, yo también, para comprender y sentir la inmortal belleza. ¡Ay! ¡Diosa! ¡Tened piedad de mi tristeza y de mi delirio!»

Pero la Venus implacable mira a lo lejos no sé qué con sus ojos de mármol.




domingo, 7 de febrero de 2010

de la silla del águila




¨¡Silencio en la noche, el músculo duerme! Pero la ambición no descansa, ¿eh tarugo? ¿Sabes lo que es, en términos de espionaje, un mole? Es una palabra en inglés de múltiples significados. Es un lunar peludo. Es un insectívoro de ojitos u orejas pequeñitas,pero con patas como espadones para cavar sus lares subterráneos.Es una barrera para protegerse contra la fuerza de la marea. Es un anclaje en puerto seguro. Es la carne floja y sangrienta del útero. Es el racimo de uvas de la placenta. Y es, finalmente, el espía que infiltra una organización enemiga, se muestra fiel y paciente largo rato y al cabo traiciona a quienes lo acogieron para servir a quienes lo nombraron. (Ah, claro, y también es un riquísimo plato de la cocina mexicana, el mole, y significa hacer sangrar a golpes a un adversario, sacarle el mole.) Bueno, pues yo te designo mi espía, mi mole allí donde tú sabes. Mira que soy generoso contigo, pinche cucaracha. Si gano, ganas conmigo. Si pierdo, ganas con mis enemigos. Mejor trato político no se le ha ofrecido nunca a nadie, desde que a Rudolf Hess, en vez de colgarlo, lo condenaron a prisión perpetua. Confórmate. Sabes que la piel de un hombre cambia cada siete años. Somos serpientes y lo sabemos. Pero en cuestión de política, la piel cambia cada seis años en México. Piénsalo, Calígula, y decídete a cambiar de piel antes de que te la arranquen. Para desollados, el Xipe Totec del Museo de Antropología. Cada seis años hay que cambiar de lealtades, de esposas (bueno, de querida en tu caso), de convicciones. Prepárate, mi leal amigo. Prepárate. Tú nomás mantén una ilusión: -Esta noche dormiré en la cama del vencido. Lo malo es que si llegas a ese lecho, vas a dormir debajo del colchón. Porque encima estaré yo. No lo dudes. Soy Augusto¨